|
Estando en oración la madrugada del sábado
27 de septiembre, antes de salir al Encuentro de Guerreros que
Interceden por Honduras (REGIHON) (clamor que celebramos cada último
sábado del mes, desde hace doce años en el Campo Patria Marathón), el
Espíritu Santo me habló diciendo:
“¿Dónde están los que hicieron voto conmigo diciendo, que estarían en la
brecha como muro de fuego por su tierra? Llama a tus compañeros que
vuelvan al altar por la ciudad, porque he aquí que príncipes de las
tinieblas se han unido en este tiempo y están maldiciendo la tierra y
han tomado territorios que son específicos para el avivamiento, y han
ordenado con hechizos, sacrificios, conjuros que se abran puertas de
oscuridad y han llamado principados para que entren en las ciudades y
provoquen muerte, confusión, desorden, improductividad, indiferencia,
dolor y dureza de corazón.
Enciendan con aceite fresco la llama del altar de la oración a favor de
su tierra. Despierten a mis guerreros y no se acomoden a lo suyo propio
sino a mi voluntad. Oren en la quietud de la noche y de madrugada
busquen mi rostro y alcen pendón que manifieste mi gloria. Es tiempo de
que se unan mis siervos y establezcan mi reino con poder, cada quien en
su ciudad. Limpien sus manos, vístanse de santidad, alivianen el peso de
su corazón y no se afanen, estén en paz entre sus hermanos, levanten al
caído y no dejes que tinieblas tomen tu corazón ni tu ciudad.
Despiértense y levántense mis siervos y la iglesia, porque enemigos han
hecho altares de muerte; y, ¿Cómo está mi altar? ¿Dónde están mis
adoradores? ¿Dónde están los intercesores? ¿Dónde están los que me han
dicho, te serviré sin reservas y no olvidaré tus beneficios? ¿Dónde
quedó el compromiso de tus palabras? Levántense y vuelvan al altar y no
acomoden su corazón por la comodidad de unos, ni desfallezca por el
maldad de otros.
Tomen la visión, afirmen su casa y cuiden su tierra y el sol de justicia
resplandecerá. Levanten voz de lloro, de clamor, convoque a ayuno y
declaren mi palabra en los templos, en las calles, en los campos, en los
montes, en todo lugar y oren continuamente, no solo en días de fiesta;
y, entonces vendrán de mi presencia tiempos de refrigerio y
arrepentimiento y aun en medio del dolor y la persecución prosperaré el
camino de mi pueblo y testificarán con poder de mis grandezas, porque es
tiempo de gran cosecha”.
Preguntando al Señor, del propósito de esta palabra, me dijo, que era
como en los días del profeta Joel y tenía que enviarla a sus ministros
para que la den a conocer entre el pueblo. Fue así como inmediatamente
busqué y leí el libro del profeta Joel y dispuse mi corazón a escribir
la palabra que él me dio y enviarla a usted.
Permítame dar algunas interrogantes para llegar a reflexiones y así
tomar decisiones:
1. HACIA LOS MINISTROS: ¿Cómo está la santidad, la adoración, el altar
de oración, el altar familiar y la búsqueda espiritual en mi vida? ¿Cómo
estoy guiando al pueblo hacia el propósito de Dos? ¿Estoy alimentando a
las ovejas según la guianza del Espíritu Santo o por intuición personal?
¿Estoy desarrollando la voluntad de Dios en el ministerio que él me ha
dado ó simplemente estoy haciendo lo que considero es mejor? ¿De qué
manera me estoy integrando con mi congregación al trabajo de reino junto
con otros ministros de la ciudad? ¿Cómo esta mi participación personal y
de mi equipo de intercesores en las diferentes actividades de oración
planificadas por la ciudad? ¿Qué actitud o que circunstancia de tiempo
y/o de suceso me impiden estar en las reuniones de oración, de
asociación de pastores y en otras actividades que como ministro estoy
comprometido a velar como parte del Cuerpo de Cristo y en la Ciudad?
¿Estoy cumpliendo el compromiso mis palabras? ¿Qué decido hoy?
2. HACIA EL PUEBLO: ¿Cómo está la santidad, la adoración, el altar de
oración y la búsqueda espiritual en mi vida? ¿Cómo está mi altar de
oración? ¿Cómo está mi altar familiar? ¿Cómo está mi adoración hacia
Dios, como un estilo de vida o solo como una liturgia? ¿Cómo está mi
intercesión por mi familia, por mis pastores, por la iglesia local y por
mi ciudad? ¿Estoy respondiendo con fidelidad a la visión de Dios que
emprende mi pastor? ¿De qué manera y como es mi actitud en cada una de
las áreas dentro de mi congregación? ¿Qué estoy valorando más, la
relación con Dios o las bendiciones? ¿Dónde quedó el compromiso de tus
palabras? Qué actitud o que circunstancia de tiempo y/o de suceso me
impiden estar en las reuniones de cultos, en el discipulado, en el
evangelismo, en las reuniones de intercesión o en otras actividades que
celebre mi congregación? ¿Qué es lo que me lleva a acompañar a mi pastor
en actividades tanto local como de ciudad cuando se junta al resto del
Cuerpo de Cristo? ¿Qué es lo que me lleva a NO acompañar a mi pastor en
las actividades tanto locales como de ciudad cuando se junta al resto
del Cuerpo de Cristo? ¿Qué decido Hoy?
En obediencia a mi Señor le hago llegar esta palabra, siendo Yo, el
primero en atesorarla. Es mi oración que cumpla el propósito establecido
(Sal.138.8). Agradeceré su comentario al respecto.
La Paz del Señor
Pastor Roy Santos y El
Recuerde, si cuidamos de una generación no habrá límites para nuestra bendición. |